¿Cómo saber si tu vagina es normal y está sana?

Foto:la salud.es

En primer lugar se debe reconocer que aparato reproductor femenino se haya dividido en varias partes, una de ellas es la vagina.

Ésta en términos médicos, se identifica como el canal que comunica el exterior con el interior, el conducto por donde entrarán los espermatozoides. Su función es recibir al pene durante la relación sexual y dar salida al bebé durante el parto.

En su interior, se hayan los Ovarios, las Trompas de Falopio y el Útero. En su exterior identificamos la vulva, ésta está compuesta por el clítoris, los labios mayores y menores, el monte de venus y el vestíbulo vulvar.

El clítoris como parte central, es considerado como el homólogo del pene, ya que éste es un órgano eréctil y sumamente erógeno. Al mismo tiempo se identifican los labios menores y luego los labios mayores, que recubren la zona, fungiendo como portales de acceso al clítoris.

Por su parte, el vestíbulo vulvar es un área en forma de almendra (por lo general), está dotado de 6 orificios: uno para la uretra, el orificio vaginal, las glándulas de Bartolino y las glándulas parauretrales de Skene.

Al profundizar, comprendemos que cada vulva al estar compuesta por estos elementos, no significando sin embargo, que sea igual una a la otra. Cada cuerpo es único e irrepetible, cada vagina es diferente.

¿Cuándo preocuparse con relación a la vagina?

Si…

• Existe comezón
• Esté roja
• Tenga un olor fuera de lo común
• Presente puntos blancos y/o rojos
• Presente secreciones de colores anormales

Tomando en consideración, que así como cada cuerpo es diferente, cada vagina lo es, en olor y forma. Por ello se hace necesario que cada mujer conozca a profundidad su vulva, para poder identificar cuando presente un olor anormal o un color fuera de su cotidianidad.

La Vaginitis

El 90% de las mujeres padece algún tipo de vaginitis a lo largo de su vida.Por elo se hace necesario determinar el origen del problema, para orientar el tratamiento más adecuado.

La vaginitis es una inflamación de la pared mucosa de la vagina, que normalmente se acompaña de afectación vulvar, por lo que es más común hablar de vulvovaginitis.

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Este es uno de los problemas ginecológicos más frecuentes durante la infancia y la adolescencia. Además, se diagnostica en más del 25% de las pacientes que acude al especialista por problemas ginecológicos y se estima que el 90% de las mujeres padece algún tipo de vaginitis a lo largo de su vida.

Causas

Puede deberse a una causa específica, pero hasta en un 10% de los casos no se puede establecer el origen de la afección.

Sin embargo se puede partir al identificar el flujo vaginal, el cual en condiciones normales ha de ser blanco, heterogéneo y carecer de olor. Cualquier cambio en éstas características, puede indicar la presencia de una vaginitis infecciosa.

Factores de riesgo de la vaginitis

• Inmunodepresión: Esto puede hacer que proliferen diversos microorganismos en la flora vaginal.
• Tratamientos prolongados con antibióticos de amplio espectro y corticoides.
• Toma de anticonceptivos orales.
• Embarazo.
• Diabetes. La infección provocada por cándida, suele recidivar en pacientes con diabetes mal controlada.
• Obesidad.
• Usar ropa muy ajustada.
• Tabaquismo.
• Infecciones: una infección es la causa de la mayoría de las vaginitis en mujeres adultas, y normalmente son debidas a bacterias, aunque también pueden ser ocasionadas por otras causas como virus u hongos. Las más comunes son la candidiasis y la tricomoniasis.
• Reacciones alérgicas: a medicamentos, materiales utilizados en la confección de ropa interior, productos empleados para la higiene íntima, compresas o tampones, espermicidas, lubricantes, preservativos, o incluso a componentes químicos de los detergentes o suavizantes con los que se lavó la ropa pueden también estar entre las causas de la vaginitis.
• Traumatismos o cuerpos extraños en el interior de la vagina: esto es común en niñas pequeñas, que pueden llegar a introducirse pequeños juguetes.
• Hormonales: es común la vaginitis atrófica en mujeres postmenopáusicas, debido a que en este período de la vida los niveles de estrógenos descienden de forma brusca, el revestimiento interno de la vagina se adelgaza, y el flujo normal disminuye.

Síntomas de La Vaginitis

Las vaginitis cursan con picor, hinchazón y enrojecimiento de los tejidos, debido al intenso picor, pueden encontrarse también lesiones de rascado en la vulva. Estos síntomas se acompañan también de una secreción vaginal extraña denominada leucorrea, que será diferente dependiendo de la causa de la enfermedad:
• Una infección bacteriana produce una secreción blanca, gris o amarillenta, con un olor semejante al del pescado, que se intensifica tras el lavado con jabón, al disminuir la acidez vaginal, lo que favorece la proliferación bacteriana.
• En el caso de una infección por candidiasis, la leucorrea es blanquecina, de gran viscosidad y con grumos (suele decirse que tiene aspecto de yogur).
• En una tricomoniasis, en cambio, la leucorrea es muy abundante, muy maloliente, de color verde-amarillento y espumosa.

Tratamiento de la vaginitis

Es muy importante determinar el origen del problema para establecer un tratamiento adecuado capaz de eliminar los factores desencadenantes de la vaginitis.

Si se debe a un objeto extraño alojado en la vagina debe extraerse con cuidado de no dañar más las paredes vaginales. En estos casos puede ser necesario romper, si es que no se ha roto ya al introducir el objeto.

Si la causa es una alergia a algún producto químico de uso personal es imprescindible averiguar cuál es el responsable para dejar de usarlo. Además, se pueden administrar antihistamínicos como loratadina, ebastina y cetirizina.

A las mujeres que sufren de vaginitis atrófica durante la menopausia su médico les puede prescribir una crema de uso tópico rica en estrógenos, que se aplica por las noches, antes de dormir. Es recomendable que utilicen lubricantes con mucho agua para evitar el dolor durante el coito.

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La infección por tricomonas se trata con metronidazol. En estos casos es importante tratar también a la pareja sexual para prevenir posibles reinfecciones y evitar problemas en el varón. Esta medicación no debe usarse durante el embarazo, ya que puede dar lugar a malformaciones en el feto.

Las candidiasis se tratan con fármacos como el ketoconazol, fluconazol y clotrimazol. Suelen pautarse en forma de tres óvulos de liberación nocturna. Las mujeres notan una clara mejoría de los síntomas ya desde la primera noche de tratamiento. En este caso no es necesario tratar a la pareja, ya que no causa alteraciones importantes en el varón.

Los síntomas generales como el dolor abdominal y la dispareunia, se pueden controlar con cremas hidratantes y analgésicos comunes como ibuprofeno o paracetamol. Aunque en realidad estos síntomas suelen ir disminuyendo paulatinamente al controlar la enfermedad.

Fuente: http://www.webconsultas.com/

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