CURIOSIDADES Estos son los ocho grandes peligros que pueden llevar a la humanidad a la catástrofe

Foto: iStock

No cabe duda que el planeta tierra ha sufrido innumerables cambios por los efectos de la contaminación causados por el hombre y los múltiples fenómenos naturales que se han suscitado a través de loa años a nivel mundial. Sin embargo, la amenaza no queda ahí, pues a medida que avanza la ciencia, con los conflictos entre las naciones y la aparición de nuevos virus, la humanidad va directo al precipicio, destruyendo por completo el único planeta donde se puede habitar.

Por eso te diremos los ocho grandes peligros que pueden llevar a la humanidad a la catástrofe.

A continuación el artículo completo:

Si echamos la vista atrás y pensamos en la mayor tragedia que ha vivido el mundo en el último siglo quizás nombremos la Segunda Guerra Mundial. En efecto, el conflicto fue un drama de proporciones gigantescas, y el Holocausto y las bombas nucleares tardarán mucho tiempo en olvidarse. En total, en el conflicto más mortífero de la historia de la Humanidad se cree que perdieron la vida en torno a 55 y 60 millones de personas.

Teniendo en cuenta que la población mundial de aquella época era de 2.500 millones, la Segunda Guerra Mundial acabó, en el peor de los casos, con el 0,5% de los humanos. No está mal, pero no es ni de lejos el evento catastrófico más importante con el que ha tenido que lidiar el planeta.

Entre los años 541 y 542, durante la conocida como plaga de Justiniano, fallecieron entre 25 y 33 millones de personas en Europa, Asia y África, en torno a un 17% de la población mundial. 800 años más tarde, la peste negra, causada por una nueva cepa del mismo patógeno de la peste bubónica, acabó con otros 50 millones de europeos.

¿Podría repetirse una catástrofe de estas características en la actualidad? Así lo cree el analista financiero Laszlo Szombatfalvy, promotor de la Fundación de Retos Globales (GCF, por sus siglas en inglés), creada en 2012 con la intención de valorar las grandes amenazas a las que debe enfrentarse el planeta en los años venideros. Y no hablamos de cualquier peligro, sino de los Riesgos Catastróficos Globales que, según la fundación, son aquellos “eventos o procesos que conducen a la muerte de aproximadamente una décima parte de la población mundial o puedan tener un impacto comparable”.

No es una broma

En su informe anual sobre estas amenazas, elaborado en colaboración con el Future of Humanity Institute de la Universidad de Oxford, se advierte de la importancia de que los líderes globales se tomen en serio los eventos catastróficos a los que podríamos enfrentarnos en cualquier momento.

En opinión de los autores del informe, es fácil dejarse confundir por las aparentemente bajas probabilidades de que ocurran eventos catastróficos, pero lo cierto es que algunos de ellos podrían suceder hoy mismo. Los Riesgos Catastróficos Globales pueden dividirse en dos categorías: los riesgos en curso, que podrían ocurrir en cualquier momento, y los emergentes, que es muy poco probable que estallen hoy en día, pero que serán significativos en los años venideros.

Como puede leerse en el informe, las erupciones de supervolcanes o el impacto de grandes asteroides son catástrofes posibles, pero muy poco probables; sin embargo, la Humanidad puede verse seriamente comprometida por una pandemia natural que pueda estallar en cualquier momento o un conflicto armado en el que se empleen armas de destrucción masiva.

“Aunque podamos esperar que no se materialicen este año o el que viene, estos riesgos no pueden ser tratados como un problema del futuro”, explica en el informe el profesor del MIT y eminente cosmólogo Max Tegmark. “Como comunidad global, necesitamos ganar la carrera entre el creciente poder de nuestra tecnología y la sabiduría con la que vamos a manejarla”.

Estas son las ocho amenazas apocalípticas para las que debemos estar preparados, ordenadas por su nivel de peligrosidad:

1. Cambio climático catastrófico

Aunque el informe reconoce que es imposible saber con exactitud cuál es el nivel del calentamiento de la atmósfera que puede derivar en una catástrofe global, el Panel Internacional sobre el Cambio Climático llegó a la conclusión de que “el riesgo es algo o muy alto si la temperatura global se eleva más de 4ºC por encima del nivel preindustrial”.

Esta circunstancia provocaría un impacto severo en los ecosistemas únicos o amenazados, la extinción de muchas especies, grandes riesgos para la seguridad alimentaria mundial y el fin de gran parte de las actividades humanas de muchas regiones. Esta misma semana se ha publicado un estudio que asegura que en unas décadas la mayor parte del Norte de África y Oriente Medio será inhabitable, con independencia del éxito a la hora de reducir la contaminación.

Los autores insisten en que lo que puede parecer un riesgo bajo en el corto plazo es en realidad muy alto en un no tan largo plazo, incluso aunque se reduzcan las emisiones. Según los economistas Gernot Wagner y Martin Weitz la posibilidad de que el calentamiento del planeta supere los 6º es de un 3% incluso en un escenario de bajas emisiones, y se eleva a un 10% en un escenario de emisiones medias.

2. Guerra nuclear

Según alertó en una reciente columna el profesor Cham Dallas, director del Instituto para la Gestión de Desastres de la Universidad de Georgia, “hoy en día, el riesgo de una guerra nuclear –y su devastador impacto en la medicina y la salud pública de todo el mundo– no hace más que aumentar. Las armas nucleares se han extendido a más países y las relaciones internacionales son cada vez más volátiles. El sofisticado desarrollo tecnológico de los grupos terroristas y la creciente disponibilidad global de los materiales radiactivos son también especialmente preocupantes”.

Como explica el informe del GCF, un conflicto de este tipo generaría dos tipos de amenazas: las bajas causadas directamente por las explosiones, el fuego y la radiación y el llamado “invierno nuclear”, esto es, el fenómeno climático consecuente de un conflicto masivo en el que ardieran las ciudades y la atmósfera se llenara de humo.

Aunque según el informe es muy difícil estimar la probabilidad de que estalle una guerra nuclear en el próximo siglo, es una posibilidad que no podemos ignorar. Los autores reconocen que las tensiones han decrecido desde el fin de la Guerra Fría, pero conflictos como la crisis en Ucrania hacen que el riesgo de confrontación crezca. Como decía Dallas, nada hace prever que la situación geopolítica sea más estable en las décadas venideras. Según el GCF, el conflicto nuclear más probable hoy en día estaría protagonizado por India y Pakistán.

3. Pandemia natural

Según el GCF, “sigue habiendo serias posibilidades de que una pandemia pueda acabar con una gran parte de al población mundial, y la gripe es la mayor amenaza”. En los últimos tres siglos el mundo se ha enfrentado a unas 20 pandemias de influenza, pero ninguna ha causado la muerte de más del 5% de la población mundial. Pese a esto, aseguran las autores, el riesgo es mayor que nunca: las facilidades para que este tipo de enfermedades se distribuyan por el planeta han crecido por el efecto de la globalización y el consiguiente incremento de la interacción entre humanos y animales.

En concreto, los autores del informe creen que, en la actualidad, la gripe aviar H5N1 representa la mayor amenaza. El virus no es hoy fácilmente transmisible entre humanos, pero la probabilidad de que aparezca una nueva cepa más agresiva es impredecible, y si esto ocurriera la epidemia podría llevarse por delante a un abanico imprevisible de víctimas: entre 16 millones, en el mejor de los casos, y 1.700, en el peor escenario posible. Según los expertos consultados por el GCF, las probabilidades de que el mundo tenga que enfrentarse a una pandemia de H5N1 en los próximos tres años es de un 15%.

4. Supervolcanes

La amenaza que representa una erupción volcánica masiva es el primero de los riesgos exógenos –independientes de la actividad humana– que valora el informe. Se conoce como un supervolcán a aquel que expulsa al menos un volumen de 1.012 m³ de material fragmentado.

Se cree que un volcán de este tipo, el Toba en Indonesia, llevó a la Humanidad al borde de la extinción hace 70.000 años. El gran volumen de polvo y sulfatos arrojados a la atmósfera causó un enfriamiento de las temperaturas globales de entre 3ºC y 5ºC que duró varios años y derivó en una pérdida considerable de vida animal y vegetal.

¿Podría repetirse un evento de estas características? Es muy difícil hacer estimaciones, pero según el GCF la erupción de supervolcanes se produce de promedio una vez cada 30.000 o 50.000 años.

5. Impacto de asteroides y cometas

Se trata del segundo riesgo exógeno del que según el GCF deberíamos preocuparnos. La comunidad científica cree que hace unos 66 millones de años un asteroide de unos 10 kilómetros de diámetro cayó sobre una parte del territorio de México, en un lugar llamado Chicxulub, causando una extinción masiva de la vida sobre la tierra y acabando con todos los dinosaurios.

Los autores del informe aseguran que el impacto de un asteroide o de un cometa con un diámetro superior a 1,5 kilómetros podría matar a millones de personas; en gran medida, debido al enfriamiento de las temperaturas que causaría y a los daños sobre la agricultura. Nadie es capaz de estimar qué ocurriría si nos enfrentáramos a un asteroide de, pongamos, miles de kilómetros, pero es obvio que no sería nada bueno.

¿Cuáles son las posibilidades de que esto ocurra? Según la NASA, la posibilidad de que un asteroide mayor de un kilómetro impacte sobre la tierra en el próximo siglo es de 1 entre 1.250.

6. Pandemia artificial

El primero de los riesgos emergentes –poco probables hoy en día, pero que serán significativos en los años venideros–, es la posibilidad de que los avances en la biotecnología se utilicen para fines espurios o sin las suficientes garantías de seguridad.

En 2001, un grupo de investigadores en Australia que quería crear una vacuna anticonceptiva para los ratones, que sirviera para control de plagas, terminó creando un virus que mataba a todas sus víctimas al dañar de forma irreversible su sistema inmunológico. ¿En qué medida puede ser liberado un virus de este tipo? O, peor aún, ¿qué posibilidad existe de que un país o grupo terrorista diseñe un arma biológica con una letalidad nunca antes conocida?

Según los autores del informe, “existe una posibilidad real de que un peligroso patógeno de laboratorio sea liberado por accidente”. En 2012 había al menos 42 laboratorios que manejaban virus con potencial para causar pandemias. Es más, se cree que la gripe H1N1, responsable de importantes epidemias entre 1977 y 2009, se generó en un accidente de laboratorio.

Por otra parte, “en el largo plazo, si la biotecnología madura lo suficiente y la síntesis genética no es bien regulada, va a ser cada vez más fácil para los estados y los grupos pequeños crear y modificar patógenos peligrosos”. Y esto, según los autores del informe, “genera un riesgo grave de catástrofe global”.

7. Inteligencia artificial

En opinión de Nick Brostom, el filósofo fundador del Future of Humanity Insitute, que ha colaborado directamente en la elaboración de este informe, la singularidad tecnológica –esto es, el momento en que las redes informáticas y los robots sean capaces de “automejorarse”– puede llegar más pronto que tarde. Según estudios de su centro, existe un 80% de posibilidades de que la IA supere a los humanos en el próximo siglo, un evento catastrófico para el que deberíamos estar preparados.

En opinión del GCF, “asumiendo que logre desarrollarse un sistema de inteligencia artificial que se equipare a los humanos, su impacto social a largo plazo es desconocido”. Según la opinión promedio de los expertos consultados, hay en torno a un 7% de probabilidades de que sea ‘extremadamente malo’”.

“El problema de este tipo de desarrollo es que se enmarque al margen de las leyes morales y éticas. Si definitivamente se produce este salto al vacío de la inteligencia artificial, sin antes fijar unas normas y restricciones concretas, podríamos enfrentarnos a un gran desastre”, advierte el futurólogo Anders Sandberg, mano derecha de Brostom en el FHI.

8. Geoingeniería

Tal como la definió la Royal Society en un informe de 2009, la geoingeniería es “la manipulación deliberada y a gran escala del medio ambiente planetario para contrarrestar el cambio climático antropogénico [provocado por el hombre]”.

Se trata de uno de los campos de estudio científico más controvertidos de la actualidad, que divide a políticos, ecologistas y a los propios investigadores que, una vez más, no tienen claro si, a la hora de manipular la naturaleza, no puede ser peor el remedio que la enfermedad.

En opinión del GCF, algunas formas de geoingeniería como los métodos para eliminar dióxido de carbono de la atmósfera –Carbon Dioxide Removal (CDR)– o gestionar de forma más eficiente la radiación solar –Solar Radiation Management (SRM)– pueden ayudar a limitar el impacto del cambio climático, pero también pueden suponer un gran riesgo.

El informe se centra en valorar los peligros que supone la utilización del SRM, que es, según los autores, la única técnica conocida para parar de forma rápida el aumento de las temperaturas globales, y puede ser muy tentadora en caso de que el cambio climático se vuelva un problema de vida o muerte.

“Todos los grandes informes que han estudiado el SRM han llegado a la conclusión de que no representa una alternativa a la reducción de emisiones, solo enmascara la emisión de gases de efecto invernadero y no hace nada para contener la acidificación del océano”, concluyen los autores.

Con información de El Confidencial

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